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3.6 Insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardiaca aguda es una complicación seria en el paciente con ictus. Puede presentarse como una descompensación de una patología previa o como un evento de novo. Su sospecha y manejo rápido son vitales, pero exigen un equilibrio extremadamente delicado para no empeorar la isquemia cerebral.


Sospecha clínica y diagnóstico

Debe sospecharse insuficiencia cardíaca ante signos de congestión o bajo gasto.

  • Síntomas y signos clásicos: Disnea brusca, taquipnea (>30 rpm), crepitantes, ingurgitación yugular, edemas periféricos, hipotensión o hipertensión severa, taquicardia (>120 lpm).
  • Descartar precipitantes y etiologías: infección, arritmia (fibrilación auricular), infarto agudo de miocardio, cardiomiopatía de estrés (Tako-Tsubo) secundaria a la tormenta de catecolaminas inducida por el propio daño cerebral o suspensión de tratamiento previo.
  • Estudios complementarios urgentes:
    • Radiografía de tórax: valorar cardiomegalia o edema pulmonar.
    • ECG y monitorización: detectar arritmias o isquemia.
    • Analítica urgente: hemograma, iones, función renal, troponinas y péptidos natriuréticos (NT-proBNP).

Alertas de Seguridad en el Tratamiento (AHA/ASA 2026)

El manejo de la IC aguda en el ictus requiere un abordaje individualizado que equilibre la perfusión cerebral con la perfusión sistémica.

  • Alerta de Presión Arterial: Aunque la IC aguda requiera reducción de emergencia de la PA, un descenso excesivo exacerba la isquemia cerebral. El descenso inicial de la presión arterial NO debe superar el 15% del valor basal.
  • Alerta de Volemia: Aunque los diuréticos son necesarios para la congestión, la hipovolemia compromete la perfusión cerebral y debe evitarse y corregirse rápidamente. Se exige un control horario estricto de la diuresis.

Tratamiento no farmacológico

  • Posición: elevar cabecera 30–45° para mejorar la respiración.
  • Control de sodio y líquidos: restringir aporte de sodio y fluidos.

Tratamiento farmacológico

La elección del fármaco dependerá del perfil hemodinámico del paciente.

  • Edema pulmonar:
    • Furosemida: Administrar IV en bolos (20–40 mg) o infusión, titulando con extrema precaución para aliviar la congestión pulmonar sin inducir hipovolemia sistémica ni hipotensión.
  • IC aguda con hipertensión:
    • Nitroglicerina IV: Vasodilatador de primera línea que reduce precarga y postcarga. Precaución: Ajustar la dosis lentamente respetando el límite máximo del 15% de reducción de la PA inicial para no comprometer el flujo cerebral.
  • Bajo gasto o shock cardiogénico:
    • Inotrópicos: Dobutamina en infusión continua, ajustando según respuesta clínica.
    • Vasopresores: En hipotensión grave que amenace la perfusión cerebral y orgánica, la Noradrenalina es el agente de primera línea; la Adrenalina se reserva para casos refractarios.

Criterios de alarma

Considerar traslado a UCI si el paciente presenta cualquiera de los siguientes signos de deterioro grave:

  • Insuficiencia respiratoria aguda: requiere ventilación no invasiva (VNI) o intubación.
  • Hipoperfusión de órganos: disfunción renal o hepática, acidosis metabólica grave.
  • Inestabilidad hemodinámica: hipotensión persistente que requiere vasopresores.
  • Necesidad de monitorización avanzada: arritmias malignas o necesidad de monitorización invasiva.