Ir al contenido principal

3.5 Hipoxia

La hipoxia es una complicación muy frecuente (afecta hasta al 63% de los pacientes en algún momento del ingreso) y grave, que agrava el daño cerebral al comprometer el área de penumbra. El objetivo debe ser mantener una saturación de oxígeno (SatO₂) superior al 94%, situándose el pronóstico óptimo en torno al 96-97%.


Detección y evaluación

Ante una saturación de oxígeno inferior al 94%, deben realizarse las siguientes actuaciones diagnósticas:

  • Evaluación clínica: Descartar obstrucción de vía aérea, disfunción bulbar, broncoaspiración o apnea.
  • Pruebas urgentes:
    • Analítica urgente con gasometría arterial.
    • Electrocardiograma (ECG).
    • Radiografía de tórax portátil.

Intervenciones de soporte

Una vez identificada la causa, el manejo se dirigirá a la misma. En caso contrario o de forma complementaria, aplicar las siguientes medidas:

  • Posición de la cama: elevar cabecera 30–45° para mejorar la mecánica respiratoria y reducir el riesgo de aspiración.
  • Aspiración bronquial: realizar según necesidad para mantener la vía aérea permeable.
  • Oxigenoterapia: titular el flujo para mantener Sat.O₂ >94%, utilizando:
    • Gafas nasales: hasta 5–6 L/min.
    • Mascarilla con reservorio: si se requiere alto flujo de oxígeno.

Alertas de Seguridad y Excepciones en Oxigenoterapia

  • Contraindicación general: La administración rutinaria de oxígeno en pacientes sin hipoxia (SatO₂ >94%) que no son candidatos a terapias de reperfusión no aporta beneficios. Además, en pacientes intubados en UCI, la hiperoxia arterial aumenta la mortalidad intrahospitalaria, por lo que los niveles excesivos de oxígeno (FiO₂ altas) deben evitarse.
  • Excepción (Hiperoxia Normobárica puente a Trombectomía): En pacientes con ictus isquémico <6 horas por oclusión de gran vaso anterior (M1 o carótida), un NIHSS de 10 a 20, y un ASPECTS ≥6 que están programados para Trombectomía Mecánica, la administración temporal de oxígeno a alto flujo (hiperoxia normobárica) antes del procedimiento es razonable para mejorar el pronóstico funcional.

Manejo del broncoespasmo

  • Primera línea: beta-adrenérgicos inhalados (Salbutamol o Terbutalina) según necesidad.
  • Ante taquicardia severa, puede añadirse Bromuro de Ipratropio (broncodilatador anticolinérgico).
  • Broncoespasmo persistente:
    • Nebulizaciones de Salbutamol (2.5–5 mg cada 4–6 h).
    • Salbutamol subcutáneo (mayor riesgo de taquicardia).
    • Considerar corticoides sistémicos (p. ej., Metilprednisolona 1–2 mg/kg IV).

Criterios de alarma

Contactar con Neumología o valorar traslado a UCI si, pese al tratamiento inicial, el paciente presenta:

  • Deterioro del nivel de consciencia (Glasgow ≤ 8) o disfunción bulbar grave: Requieren aislamiento de vía aérea para protegerla de la aspiración antes de que se instaure la hipoxemia grave.
  • Insuficiencia respiratoria aguda:
    • Frecuencia respiratoria >30 rpm o trabajo respiratorio excesivo.
    • Hipoxemia refractaria (Sat.O₂ <90%) pese a mascarilla con reservorio.
  • Hipercapnia e hipoventilación.
  • Inestabilidad hemodinámica.

En estos casos, se debe considerar la Ventilación Asistida (intubación) como tratamiento definitivo para asegurar una oxigenación y ventilación adecuadas. La Ventilación No Invasiva (VNI) puede ser una alternativa o un puente de tratamiento en casos seleccionados.